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Ensayo Primero

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Ensayo Primero

Mensaje por Rex Ferali el Miér Jul 04, 2012 4:07 am

Me siento en uno de esos dias grises, sin motor, sin ganas. Escribo casi a tientas, abriendome paso entre consonantes, vocales, giros, metáforas… como buscando en la escritura aquella piedra de toque que los magos nos prometian. Buscando mi piedra filosofal, mi elixir. Cruzo y cruzo desiertos, gano y pierdo batallas, me resisto al asedio de viejos y nuevos demonios. Pero me siento increíblemente vacio. Paginas y paginas son arrancadas y tiradas al fuego. Día tras día desperdiciados, infinitas horas tiradas a la basura por la simple necesidad de comer, de producir, de un sueldo. Eso es lo que vale en este momento mi esfuerzo, la mitad de mi vida, dedicada a mover un engranage mas en la vorágine de la corporación, de la codicia, de la estupidez. ¿quedan aun almas sensibles? ¿queda quien solo desee dedicarse a construir una sociedad justa?.
Mucho puedo desearlo. Puedo desearlo cuanto quiera, de todas maneras, no sucedera. Hace años ya descubrieron que era mejor pagar un sueldo que mantener sano a un esclavo.
Este círculo del consumo, de la corporación, de las oficinas, el dinero y demás fabulaciones es increíblemente cruel.
Me arrepiento tanto de tan malas decisiones! Me arrepiento de no haber escapado cuando pude. De haberme condenado a esta silla, frente a este monitor, a estas voces furibundas a uno y otro lado de la linea, todas, todas sin excepcion, intentando ganarle al sistema. Buscandole la grieta. Graves, no graves, mentirosos, el reclamo de todos es el mismo. “¡saquenme de aquí!” Que alguien o algo venga a rescatarme de esta vida miserable, de esta oficina, de este camion de recoleccion, de esta caja, de este depósito. Todos nos preguntamos en silencio si acaso alguien mas sueña un sueño. Si alguien mas guarda en su mente deseo de escapar del Engranaje y dedicar sus manos y su mente a algo que realmente nos valga algo. Mientras tanto fingimos.
Yo finjo que me va la vida en cada cosa que hago o desago en esta oficina. El recolector finge que le va la vida en cada recorrido, el administrativo, finge que le va la vida en cada gestion.
Impostores! Solo eso somos. A eso nos reducimos. Negamos el anhelo de entregarnos al conocimiento, al mundo que espera ahí para ser descubierto, negamos nuestros ojos al verso de Homero y al de Virgilio.
Vivimos ausentes de las aventuras del Argos, de las penas de quien llorara a Leonor, o del grito libertario que brama desde el abismo. Prontamente nos enlistan en la vida y en las ansias de producción manos comedidas, y antes de poder trascender en lo importante, ahogamos el sueño, la fantasía, negamos el mundo que espera en la poesía, en los mapas, en las Pampas y los montes. Negamos la belleza que se esconde entre átomos y partículas. Nos negamos a la reflexión de la naturaleza y su mecánica, del alma y sus misterios, la exploración de la mente, con sus claroscuros, del universo, con sus inmensidades calculables o no. Olvidamos pronto al Amor como motor que debe estar presente en todo lo que hacemos. Y vivimos entregados a una actividad que no amamos.
Afortunado quien tenga un alma compañera que pueda despertar un poco ese amor. Unos brazos que esperen nuestra llegada cada dia para abrazarnos. Quienes eso poseemos, guardamos algo del fuego que debe motorizarlo todo.
Por lo demás, no tenemos salida. Vivimos y viviremos entregados a algo que no amamos. A una oficina, a sus voces, a un depósito, a una linea de producción. Lejos, bien lejos de los placeres que esperan en las Galaxias y en los átomos. Ajenos a los misterios de la mente humana. Siempre cubiertos por esta neblina, que a veces se torna tan densa que logramos percibir, como un éter pesado y viscoso que nos nubla la visión de lo verdaderamente importante. Un dolor extraño en la base del cuello, en las sienes, algo de cortisona inquietando nuestro pulso, tal vez alguna lágrima que fingimos no tener, que forzamos a no salir. Un llanto contenido por décadas, por generaciones. Un llanto que no han llorado nuestros antepasados y que se viene resistiendo a ser llorado hace siglos., hasta que surge, así, con el ritmo vertiginoso que llevan estas lineas. Como un vómito pestilente. Y no nos sentimos mejor luego.
He ahí el pecado original. He ahí el triunfo del mal. La muerte de los sueños, las frustraciones generación tras generación, la historia humana toda esta viciada por ese pecado, que tiene como origen la estupidez humana y no el misticismo divino. Dios amenaza con resucitar, se niega a su propio asesinato. Dios reencarna en forma de corporación todopoderosa.
Bronca, angustia, impotencia. La humanidad ha sido esclava desde sus inicios. Esclava de la avaricia, de ella misma, de la resignación, nunca cambió. Seguimos esclavos. Hoy de manera mas siniestra que nunca. La crueldad de la corporación es tan perfecta que hasta nos creemos Hombres Libres. Qué estupidez! Hombres Libres…
Lo único que cambió es que no vemos el látigo que nos fustiga. Pero ahí sigue, tan firme como nunca. Nos han convertido en nuestros propios verdugos, nosotros marchamos mañana tras mañana, noche tras noche, mansamente, hacia el matadero, a la espera del milagro. A la espera de que algo o alguien maravilloso cambie nuestras vidas. Todos guardamos en anhelo de libertarnos. De volver a Amar. De que el Amor sea el motor de todo lo que hacemos. El motor de nuestro trabajo, de nuestras lecturas, de nuestras búsquedas. De que sea necesario amar algo, para hacerlo.


Última edición por Rex Ferali el Miér Jul 04, 2012 6:32 am, editado 2 veces (Razón : correcion)
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